jueves, marzo 09, 2006

El Ministerio endurece los controles para afrontar la peor sequía de los últimos 75 años

Artículo de Manuel Buitrago en La Verdad de hoy:

La cuenca del Segura no levanta cabeza. La Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica volvió a encender ayer todas las alarmas y aprobó nuevas medidas para endurecer los controles, inspecciones y sanciones con el objetivo de hacer frente a la peor sequía de los últimos 75 años. El régimen de aportaciones en la cuenca del Segura dibuja la radiografía de una cuenca moribunda durante este año hidrológico: las entradas de agua previstas hasta el próximo mes de octubre no superarán los 150 hectómetros cúbicos.

El régimen de lluvias en otoño e invierno no ha servido para que se recupere, ni siquiera levemente, la cuenca en este segundo año de fuerte sequía. Sólo queda el cartucho de la primavera.

El presidente de la Confederación Hidrográfica (CHS), José Salvador Fuentes Zorita, subrayó ayer que la cuenca del Segura se encuentra en una situación «muy delicada» y oficialmente en nivel de alerta, de acuerdo con el Protocolo de Sequía. El agua almacenada no llega al 15%, incluyendo el embalse muerto; y las aportaciones están en la mitad de la media de los últimos 25 años. Si se recurre a la secuencia histórica de los últimos 75 años, la cuenca está a día de hoy en el segundo peor registro, compartiendo el récord a la baja con la anterior gran sequía del bienio 1994-95.

Este acopio estadístico de malos augurios tiene una traducción en la merma considerable de caudales para los regadíos tradicionales. Las tres vegas pudieron regar el anterior año hidrológico, pero en la actualidad no hay agua ni para un solo riego, ya que los pocos recursos propios del Segura se destinarán primero a garantizar el caudal ecológico y ambiental del río; entre otros motivos para garantizar la vida de las especies, prevenir «un desastre ecológico» y evitar la aparición de enfermedades. El caudal ecológico mínimo está establecido en tres metros cúbicos por segundo.

Para responder a esta situación excepcional, la Junta de Gobierno de la Confederación Hidrográfica ha acordado una serie de medidas que tienen como finalidad añadida procurar algunos caudales de agua para atender los regadíos tradicionales. Los otros regadíos que dependen del Trasvase Tajo-Segura, y que están adscritos al Sindicato Central, han recurrido a la compra de caudales a través del intercambio de derechos.

Las decisiones acordadas ayer, y que estarán vigentes hasta el próximo 30 de noviembre, apuntan a la necesidad de extremar los controles para que se saquen de los pozos los caudales autorizados y no se cometan abusos, que desembocarían en expedientes sancionadores. Asimismo, la Confederación espera que los propietarios de sondeos que no vayan a utilizar sus caudales puedan cederlos temporalmente a este organismo.

La CHS también se ha dirigido a los gobiernos autónomos de Murcia, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Andalucía para que establezcan sus prioridades sobre los cultivos que deseen salvar, ya que no habrá agua para todos. Por último, las nuevas concesiones de aguas depuradas se destinarán prioritariamente al río para asegurar el caudal ecológico. También con este objetivo se abrirán nuevos sondeos en Rojales, Ori huela y Murcia.

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