lunes, junio 26, 2006

Recuperación de costes: un canon sobre la energía eléctrica

Albino Prada Blanco

Según afirmó la ministra de Medio Ambiente, la gestión de la cuenca del Miño-Sil será segregada de la Confederación del Norte para que la Xunta de Galicia tenga sobre ella competencias determinantes en su gestión. Existen en esta cuenca decenas de embalses con una producción media de electricidad que supera ampliamente la demanda doméstica de los hogares gallegos. Pues bien:

Considerando que esos embalses se construyeron gracias a concesiones pre-constitucionales por procedimientos, plazos y condiciones de sostenibilidad muy distantes de la actual normativa comunitaria y de la vigente Ley de Aguas de 1985. Concesiones que, pese a ello, llevan cuarenta años sin ser revisadas y que -bien al contrario- se prorrogan a sí mismas por obras realizadas.

Considerando que, según el presidente de la Confederación Hidrográfica del Norte, hoy no sería posible otorgar las concesiones gallegas y que en el obligado mapa de estado ecológico de cada masa de agua, las del Miño-Sil se deben catalogar de muy modificadas y con un mal estado respecto de su biodiversidad original o potencial. Ello al margen de impactos sociales ya irreversibles.

Considerando que, según las estadísticas oficiales -y la propia promoción publicitaria de las empresas concesionarias- la producción de electricidad hidráulica-verde genera excedentes (diferencia entre la parte del precio del kw doméstico, 9 céntimos, que reciben las empresas y los costes de generación) que superan ampliamente el 50% y son máximos en el sector eléctrico. Y esto es así porque las cuentas para el carbón, el fuel, el gas... normalmente importados, no son tan escuetas como con el agua nacional.

Considerando que otras regiones (Extremadura en 1998, Castilla-La Mancha en el 2001) han establecido ya tributos propios que gravan la producción eléctrica o los riesgos ambientales asociados. Y que, además, el nuevo Estatuto de Autonomía para Galicia consolidará competencias exclusivas sobre estas instalaciones, competencias a las que presumiblemente se añadirán las de la nueva demarcación hidrográfica.

Considerando que con esa hidroelectricidad los ríos gallegos están paliando los enormes impactos ambientales potenciales de las alternativas disponibles (carbón, fuel, gas, nuclear) y reduciendo los riesgos de la abultadísima dependencia energética del conjunto de España.

Considerando todo lo que antecede... no tengo duda alguna de que por las razones institucionales, ambientales y económicas expuestas todos los agentes afectados (empresas productoras, Gobierno gallego, sociedad) presumiremos muy pronto de poner al día (renegociar, sugería la vicepresidenta del Gobierno), y en manos de la Xunta de Galicia, una parte del Valor Añadido Verde por nuestros ríos. Tal que en un canon sobre la producción hidroeléctrica (¿1 céntimo por kw?) afectado a programas de recuperación y gestión sostenible del mundo rural en las cuencas del Miño-Sil.

Habríamos así compensado en parte sus costes sociales y ambientales sin reducir en exceso los márgenes de las empresas y los dividendos de sus accionistas. Y aún quedaría recorrido para que, en una segunda fase, algunos consumidores industriales, si generan un alto valor añadido con esta electricidad dentro de Galicia, disfrutasen de tarifas que no dificultaran su competitividad. En mi opinión, por ese orden.

Vía La Voz de Galicia

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